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Ver Documentos. Semblanza de Jóse María Luis Mora (1794-1850)
Uno de los constructores del México actual es el Dr. José María Luis Mora, quien con su práctica y labor intelectual coadyuvó al nacimiento y desarrollo de la República Federal, soberana, laica y democrática de que hoy gozamos. José María Luis Mora fue el precursor de la Reforma liberal, la desamortización de los bienes del clero y la Constitución de 1857, puestas en práctica por el grupo liberal en la segunda mitad del siglo pasado.
Tras la independencia de México, el joven país enfrentó muchos y graves problemas de inestabilidad propios de una nación que transitaba de la vida colonial a una independiente. Pero, al mismo tiempo, existía la esperanza de hacer de México una República soberana, representativa y democrática basada en su independencia y libertad. En este contexto histórico nació, creció y se desarrollo José María quien abrazó con vehemencia la bandera del liberalismo y, por tanto, del constitucionalismo.
Así pues, las circunstancias históricas de su tiempo, modelaron la personalidad y el destino de José María Luis Mora, quien tuvo sus primeras impresiones de la revolución de independencia, acaudillada por Miguel Hidalgo, cuando era un joven de 16 años.
José María Luis Mora nació en 1794 en Chamacuero -hoy Comonfort-, Guanajuato, en el seno de una familia de criollos prósperos. A la edad de 12 años fue enviado a la capital para iniciar sus estudios en la más destacada de las antiguas escuelas de los jesuitas: el Colegio de San Ildefonso.
Mora fue un alumno brillante. A la edad de 25 años (1819), obtuvo el grado de licenciado en teología sagrada. Poco después comenzó a enseñar en San Ildefonso, tomó las órdenes sagradas y desempeñó el cargo de diácono en el arzobispado de México.
Aunque al principio permaneció apartado de las turbulencias de los años revolucionarios, en 1821 se apoderó de él la euforia constitucionalista, causa que abrazó vehementemente. Al restablecerse la Constitución de Cádiz de 1812, comenzó a actuar en política y, a los 30 años de edad, Mora se convirtió en dirigente de un grupo de delegados que redactó la primera constitución para el estado más poblado e importante de la época, el estado de México.
Al año siguiente, Mora cantaba las glorias de la Independencia como editor del Semanario Político Literario, iniciando así su carrera de periodista político liberal. Los primeros artículos de Mora contienen una teoría de la política secular y liberal que, en dos de sus características principales, no sufrieron cambios durante una década. La primera de estas características fue su admiración por la Constitución española de 1812, la otra, su identificación con el liberalismo constitucional francés, en particular con el pensamiento de Benjamín Constant, uno de los principales teóricos del liberalismo doctrinario francés.
En opinión de Mora, la Independencia mexicana estaba justificada porque las Cortes españolas no habían tratado a México de acuerdo con las disposiciones liberales de la Constitución de 1812. El problema estribaba, según él, en “el empeño de sus autores a fin de disminuir la representación americana e impedir el influjo que los nativos de estos países podían y debían tener en el gobierno instalado en la península”. El rompimiento con España se llevó a efecto en medio del optimismo constitucional que corrió por México al restaurarse el documento de 1812. En México, bajo el amparo de una prensa libre, aparecieron docenas de panfletos que expresaban un “determinismo constitucional”, cuyo tema era que, con una constitución benigna, los problemas de México desaparecerían.
A medida que fue transcurriendo la década, a Mora le preocuparon cada vez más las dificultades de la transición de México desde ser colonia hasta ser república independiente. El problema fundamental del liberalismo político mexicano, durante la primera década de la Independencia, fue la formación de un sistema constitucional. En 1824 México se dio una forma federal de organización por contraposición de los sistemas centralistas dominantes en España y Francia.
Los gobiernos estatales del sistema federal nacieron naturalmente de la institución de la diputación provincial, establecida en la Constitución española de 1812. Constitucionalmente, la diputación provincial era un cuerpo administrativo elegido en el lugar, y decisivamente controlado por dos funcionarios nombrados por el centro. Las diputaciones apenas se habían organizado cuando Fernando VII abolió la Constitución el 4 de mayo de 1814 y restableció la administración colonial tradicional. Las diputaciones provinciales volvieron a instaurarse con la Constitución de 1820, y constituyeron los antecedentes constitucionales de los estados de una república federal.
En marzo de 1822 Mora prestó juramento como miembro de la diputación provincial de México. Junto con José María Fagoaga y su grupo, Mora criticó manifiestamente a Iturbide; fue detenido, pero logró evadir el encarcelamiento efectivo. Fagoaga y sus seguidores estaban a favor de las disposiciones liberales y anticlericales de la Constitución de 1812. Aunque Mora no era un ferviente federalista, se lamentó del ascendiente del “egoísmo provincial” que no agradecía los esfuerzos realizados por los representantes nacionales para “limpiar y desmontar el terreno de tantas hierbas venenosas que habían germinado y crecido a la sombra del despotismo”.
Y es que las diputaciones se habían excedido en sus facultades, decía, y “rompen el vínculo que las une con las demás provincias”. Mora abogaba por la unión en contra del provincialismo desintegrador, por lo cual es comprensible que se le haya calificado de “centralista”. Sin embargo, el punto de vista de Mora era semejante al de Fray Servando Teresa de Mier, el respetado diputado nacional de Monterrey, vigoroso antagonista tanto de Iturbide como de las fuerzas centrífugas del provincialismo.
Al igual que Mier, Mora se opuso claramente a la tendencia de la autonomía provincial extrema tal como Miguel Ramos Arizpe, Lorenzo de Zavala, Valentín Gómez Farías, todos los cuales figuraban en la mayoría del congreso nacional de 1824. Sin embargo, Mora en su calidad de miembro de la diputación provincial y más tarde de legislador estatal, fue por necesidad defensor de las prerrogativas de los estados. Se sentía orgulloso de los esfuerzos realizados por las diputaciones provinciales y en 1826 declaraba que “obraron positivamente en muchos asuntos e hicieron la federación”.
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